En su discurso sobre „Veinte años de política monetaria del BCE“ en el Foro sobre Banca Central en Sintra (Portugal, Junio 18, 2019), Mario Draghi presentó un relato razonablemente sobrio sobre la política monetaria del BCE durante los 20 años de existencia del euro. Al final del discurso, sin embargo, empezó a hacer apología de cuatro „éxitos” de la Unión Monetaria Europea (UME), que son cuestionables.

Parece claro que la brecha entre el Este y el Oeste de Europa se ha reducido moderadamente, no así, sin embargo, la brecha entre el Norte y el Sur, que se ha incrementado. El cierre moderado de brecha con el Este de Europa se explica por la dinámica típica de recuperación de rezago de los primeros años de incorporación de los países excomunistas a la Unión Europea y a su Mercado Único, al igual que ocurrió con las economías mediterráneas al incorporarse a la Comunidad Económica Europea en los años 80.

Decir que las economías de “los países miembros de la UME han convergido entre sí porque las desalineaciones de las tasas reales de cambio son menores que las observables en economías avanzadas”, es solo una parte de la película. Hay otros indicadores de la economía real que muestran un cuadro diferente. A los países de la eurozona todavía los separan fallas sísmicas significativas.

El hecho de que “los países de la UME estén hoy significativamente más integrados entre sí que los Estados Unidos o China con el resto del mundo” no es ciertamente un logro como para poner a repicar las campanas, y mucho menos después de más de 60 años de unión aduanal y económica y 20 años de unión monetaria.

Finalmente, en cuanto al cuarto logro del euro, el crecimiento languideciente después de 2008 (y que hoy continúa) no es una credencial que hable a favor de la capacidad de la unión monetaria europea de generar empleo y prosperidad, especialmente si se compara el desempeño de la eurozona con el del resto de los países avanzados de la OCDE o con otros países europeos que no son miembros de la eurozona.

Es comprensible que Mario Draghi quiera dejar una buena imagen tras de sí cuando a fin de año se retire de la presidencia del BCE. Debe tener cuidado, sin embargo, de no manchar su buena imagen de economista reputado. Su legado es haber sido el mejor presidente de banco central que la UME pudo haber tenido en estos pasados años de turbulencias, pero él no es responsable de las serias falencias de la unión monetaria, ni debe estar edulcorándolas. locked0

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s